Andrés

—No me dejes solo papá.

—No te preocupes,  no nos va a pasar nada.

Quince minutos más tarde conocimos dos hojillas afiladas que nos tocaban la yugular con intimidad. Ahí perdí todo el respeto por mi padre. Claramente nuestros trajes Armani no nos iban a dejar salir ilesos de la Villa 31 y él no tuvo suficiente criterio para percatarse.

—No nos hagan nada, ¿vos sabés quién soy yo? —dijo con una serenidad que no le conocía.

—No me importa, nos dan todo o los mato —dijo una voz desconocida que brotaba de la parte posterior de mi cuello.

—Soy el hermano del padre Lopez —respondió sin inmutarse.

Sentí como la hojilla se desprendía de mi cuello y escuché un nurmullo parecido a un sollozo.

—Sí, es verdad señor, usted es idéntico a la estampita que me mostró mamá. —Otra voz brotaba del cuello de mi papá y, repentinamente, la cara que le pertenecía apareció frente a mí con ojos aguados.

—Por favor, llévenos a la capilla de mi hermano —dijo papá, no volvió a hablar hasta que llegamos a casa.

 

 

Sebas

Hoy llevé a Gastón a que le cortaran el pelo. No pareció importarle mucho hasta que se vio en el espejo. Les juro que me puso una cara de desaprobación que se quedó grabada en mi cabeza como una de esas “polaroids” de antes. Gastón es mi Afgano, sólo que ahora parece un Galgo. Un Galgo con sobrepeso, porque los Afganos tienen una contextura diferente. Creo que el problema es que es un perro orgulloso y esto atentó contra su ego.

Lucía

Acabo de entender porqué los hombres regalan chocolates y rosas.  Pertenecen al grupo de placeres sensoriales más grandes de la vida. Hay que abstraerse por un momento, separarse de los prejuicios que los acompañan y analizarlos como lo que son para entenderlo.  Quiero más rosas y chocolates en mi vida.

Ana Cecilia

En Miami las paredes son de cartón, por eso escuché todo lo que dijo.

Eugenia

Ella leé con una entonación monótona, gris y triste. Hace que todas las frases se disfracen de una intención neutra, nula, inexistente, plana, chata y encantadora. En su boca la palabra medicina convive con azúcar; globo con alacrán y diurético con sintáctico.

Lucía

Mi tío se suicidó. Ayer me enteré de que le decía a su plato favorito “la bandeja suicida”. Este platillo consta de frijoles, chicharrón, plátano, huevo frito, arepa y arroz.

Yun

Hacía tanto calor que el sudor se me metía en los ojos, pero no me detuve ni un segundo. Repetí los movimientos ensayados todos los días del  último mes meticulosamente. Sentí miles de ojos clavados encima del dragón que serpenteaba caprichosamente su cola y esquivaba las manos de todos. Su piel de lycra brillaba con el sol y yo me aferraba a ella firmemente.

Edward

Terminamos de grabar una escena donde yo conseguía una mora silvestre y me la comía. Era cierto eso, era la primera que encontrábamos en los tres días que llevábamos en locación. Eran como las tres de la tarde cuando terminamos. Moría de hambre, el gusto dulce de la fruta permanecía en mi boca mientras le ponía mostaza al sandwhich de jamón crudo. El equipo técnico había terminado de comer cuándo le daba la primera mordida. Al tragar el primer bocado pensé en que el programa era una estafa y se me quitaron las ganas de comer.

Sandra

La inexplicable sensación de satisfaccion que da lograr pequeños objetivos como terminar un libro o cruzar la meta de un maratón de diez kilómetros. Ahí habita la felicidad.

Gabriela

Anoche soñé que una ardilla me dejaba acariciarla.

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